Si bien todos corremos el riesgo a deshidratarnos por diversos motivos, existen algunas personas con mayor riesgo a la deshidratación, como son:

- Los bebés y niños.

La superficie corporal de un niño en relación con su peso es mayor que la de un adulto, por lo que en caso de fiebre alta o quemaduras la perdida de líquido es mayor.
Otro factor a tener en cuenta es que son más propensos a sufrir diarrea y vómitos, además que si son muy pequeños no pueden decirnos cuando tienen sed y dependen de nosotros para tomar agua.
Los adultos mayores.
A medida que crecés, la reserva de líquidos del cuerpo se hace más pequeña, la capacidad de conservar agua se reduce y la sensación de sed se hace menos fina. Estos problemas se agravan con enfermedades crónicas como diabetes y demencia, y con el uso de determinados medicamentos. Los adultos mayores también pueden tener problemas de movilidad que limitan su capacidad de obtener agua por sí mismos.
Personas con enfermedades crónicas.
Tener diabetes no controlada o sin tratar aumenta el riesgo de deshidratación. Las enfermedades renales también aumentan el riesgo, como también lo hacen los medicamentos que aumentan la micción. Incluso tener un resfrío o dolor de garganta hace más vulnerable a la deshidratación porque tenés menos ganas de comer o beber cuando estás enfermo.
Personas que trabajan o hacen ejercicios al aire libre.
Cuando hace calor y está húmedo, aumenta el riesgo de deshidratación y las enfermedades causadas por el calor. Esto se debe a que cuando el aire está húmedo, el sudor no se evapora y te enfría con la rapidez que lo hace normalmente, y esto puede provocar una mayor temperatura corporal y la necesidad de beber más líquido.
Las estrategias para fomentar el consumo de líquidos en estos casos:
- Ofrecer líquidos regularmente a lo largo del día, en todas las comidas por ejemplo
- En el caso de las personas mayores fomentar el consumo de líquidos con la medicación.
- Disponer de botellas o termitos alrededor de donde se encuentran regularmente (sala de juegos, habitación, sillones etc)
- Ofrecer alimentos ricos en agua como frutas y verduras
- Aumentar las cantidades en épocas de calor, humedad, y si se realizan esfuerzos o actividad física
- Utilizar ropas livianas y de colores claros
- Vigilar cualquier pérdida inusual de agua (orina concentrada, vómito, diarrea, etc)
Las deshidratación puede derivar en complicaciones graves como son el golpe de calor, los problemas renales y urinarios, convulsiones por el desequilibrio electrolítico hasta un choque ipovolémico (ocurre cuando un volumen bajo de sangre provoca una disminución en la presión arterial y en la cantidad de oxígeno en tu cuerpo) que puede poner en riesgo la vida.
FUENTE https://www.mayoclinic.org/es-es


