Seguimos hablando de esta vitamina ya que no solo cobro importancia en este tiempo de COVID-19, si no que varios estudios avalan la importancia de mantener sus niveles normales.
Sabemos que la vitamina D se produce en el cuerpo en forma natural cuando nos exponemos al sol por lo menos 15minutos varias veces a la semana.
Además, podemos obtenerla a través de suplementos ó en menor proporción de ciertos alimentos, como ser: pescados grasos (atún, salmón, caballa), el hígado, los hongos, la yema de huevo y alimentos fortificados.
Si los niveles de vitamina D son demasiados bajos puede ocasionar que los huesos se vuelvan delgados, quebradizos o deformes ocasionando raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos entre otros problemas.
Pero también parece desempeñar un papel muy importante en la inmunidad, y se la vincula con varias afecciones médicas, como la presión arterial alta, cáncer, el síndrome metabólico, y enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, lupus, entre otras.
Además, estudios indican que mantener los niveles óptimos podría:
- Prevenir afecciones respiratorias
- Reducir el riesgo de diabetes.
- Prevenir síndrome metabólico, diabetes o sus complicaciones cardiovasculares en mujeres con osteoporosis después de la menopausia.
Y si bien no esta avalado aún científicamente, se observa que los niveles óptimos disminuyen los riesgos de mortalidad por el COVID-19
El requerimiento de esta vitamina es de 600 Ul/día para adultos de 19-79 años y de 800 UL/día para los adultos mayores de 70 años.


