Probablemente hayamos escuchado alguna vez mencionar a los alimentos funcionales, hoy les escribo un poco sobre ellos porque merecen la pena conocerlos.
Si bien hay varias definiciones, podemos decir que los alimentos funcionales son aquellos que proporcionan beneficios para la salud, más allá de su valor nutritivo, traduciéndose en una mejora en la salud o en la disminución del riesgo a sufrir enfermedades. Vendría a ser un beneficio extra, que se puede deber por potenciar un componente en si del propio alimento en su estado natural, o a la modificación de algún componente, o a la adición o sustracción de alguno, entre otros.

Encontramos una gran cantidad de alimentos funcionales como los ricos en probioticos, prebióticos, antioxidantes, Omega 3, etc. los cuales generan diferentes beneficios.
Podemos encontrarlos en su estado natural con beneficios como:
- Gastrointestinales: mejorando la flora y el tránsito intestinal, a través de los prebióticos como son las fibras solubles, los oligosacáridos, etc ; los probioticos presentes en alimentos como el yogur o leches fermentadas.
- Propiedades antioxidantes: encontrados en muchos alimentos, los cuales hacen frente al estrés oxidativo y el envejecimiento celular (producido por la contaminación, el tabaco, estrés, etc.) por parte de los radicales libres, estos tienen efectos terapéuticos frente a muchas enfermedades como las cardiovasculares, cáncer, entre otras. Algunos ej. de alimentos: uvas, arándanos, tomate, brócoli, zanahoria, zapallo, ajo, cebolla, etc.
Gracias a la adición de componentes se puede hacer frente a etapas como:
- El embarazo, lactancia, infancia, donde los requerimientos están aumentados. Con la fortificación de alimentos a fin de satisfacer los requerimientos aumentados en estas etapas. Hallamos alimentos fortificados con hierro, calcio, ácidos grasos tales como omega-3 u omega-6 etc, vitamina c, ácido fólico, etc como son los lácteos, cereales, bebidas, fórmulas infantiles.
O a la sustracción de alguno de ellos:
- Alimentos sin gluten, lactosa , caseína : en casos de alergias o intolerancias
- Sin azúcar: para pacientes diabéticos
- Sin sal: para hipertensos
Para ser frente a situaciones de Metabolismo de macronutrientes. Pudiendo ayudar a controlar el nivel de azúcar en sangre, el colesterol y los triglicéridos. Algunos ejemplos de ello son los alimentos de bajo contenido energético, aquellos con omega-3, con fibra, fitoesteroles o las bebidas específicas para deportistas.
Los alimentos funcionales pueden formar parte de la dieta de cualquier persona. Pero además, están especialmente indicados en aquellos grupos de población con necesidades nutricionales especiales (embarazadas y niños), estados carenciales, intolerancias a determinados alimentos, colectivos con riesgos de determinadas enfermedades (cardiovasculares, gastrointestinales, osteoporosis, diabetes, etc.) y personas mayores
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