Así nos revela un estudio dirigido por la Dra Mercedes Sotos-Prieto, doctora en Epidemiología Nutricional y Salud Pública por la Universitat de Valencia, realizado en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicin.

El estudio hace un seguimiento acerca de 48.000 mujeres y 25.000 hombres, en donde se estudió la asociación entre cambios en la calidad de dieta durante 12 años (1986-1998) y su asociación con la mortalidad total en los siguientes 12 años (1998-2010).
Los resultados son bastante positivos, donde se ve, que si se aumenta en un 20% la calidad de la dieta, disminuye el riesgo de mortalidad total entre el 8 a 17%.
Mejorar nuestra calidad en la alimentación, está asociada a cambios, como proponen la dieta DASH (dieta utilizada en el cuidado de pacientes hipertensos) y la dieta mediterránea, donde básicamente podemos ver:
- El reemplazo de lácteos enteros por descremados.
- La disminución del consumo de carnes rojas y productos procesados.
- La introducción de legumbres, semillas y frutos secos.
- El aumento del consumo de pescados y aceite de oliva, ricos en omega 3.
- La preferencia de cereales integrales, ante los refinados.
- Sustitución de las bebidas azucaradas.
- Evitar productos ricos en grasa.
- El aumento en el consumo de frutas y verduras a diario.
Como vemos, se tratan de pequeños cambios, que nos pueden beneficiar enormemente. Solo buscando un equilibrio y calidad en lo que comemos, sobre todo generando hábitos que sean duraderos!
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Fuente original: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1613502


